lunes, 16 de junio de 2008

Nuestro Barrio - Malvín, breve historia

ORIGEN DEL NOMBRE: Fue don Juan Balbín González Vallejo quién dio el nombre al lugar, ya que Balbín, modificado fonética y ortográficamente, sobrevivió hasta el día de hoy como Malvín.

HISTORIA
Sus fundadores fueron Don Juan Balbín González Vallejo, Francisco Piria. Don Francisco Piria, le dio el nombre de Lavaderos del Este, y su objeto era el de establecer allí a las lavanderas que se veían desplazadas de los Pocitos. Con el fin de darles un territorio donde pudieran trabajar sin mayores molestias municipales, Piria urbanizó y loteó la zona costera de Malvín, compuesta, en ese entonces, de enormes dunas prácticamente desérticas. Como era habitual en los remates y ventas de don Francisco Piria, los predios fueron subastados en condiciones y a precios accesibles para el público humilde, que veía así cumplido su sueño de obtener un terreno y una casa propios. Los adquirientes de los terrenos obtenían un derecho suplementario, el cual consistía en la posibilidad de lavar, gratuitamente y a perpetuidad, en la laguna de Malvín, afluente del arroyo del mismo nombre, ubicada al centro de ese paraje y actualmente desaparecida a causa de las obras de urbanización y pavimentación. Con la diferencia de que en los cementerios se mantiene aún, mientras que en la laguna de Malvín, donde no podía entrar a lavar nadie que no le hubiese comprado un lote a Piria, dueño también de la laguna, desapareció hace muchos años y no se sabe que nadie lo haya reclamado últimamente.
A la ampliación y reacondicionamiento de la infraestructura vial, al entubarse el Arroyo Malvín y abrirse las calles que lo cruzan, haciendo más fácil el acceso y la comunicación interna del barrio, debe sumársele la pavimentación de calles, la extensión del alumbrado público y el mejoramiento del transporte, así como la instalación de los colectores para el saneamiento, mejoras urbanísticas que aceleran el proceso. Otros factores determinantes que dieron lugar el impulso a este proceso fueron la promulgación de la Ley 10.751 que establecía el Régimen de Propiedad Horizontal y también los beneficios otorgados por varias instituciones vinculadas con la actividad bancaria y con otras que permitieron, a través de préstamos hipotecarios, construir o adquirir sus viviendas propias.

CURIOSIDADES
Al escenario desértico de Malvín, prolongación de su playa, sólo interrumpido por algún rancho o quinta de sus escasos habitantes, le ocurrirán algunos cambios en la segunda década del siglo. En 1911 el Dr. Arturo Lussich levanta su Sanatorio para enfermos de tuberculosis a edad temprana, en la esquina de las actuales Rambla y Estrázulas, luego transformado en hotel. Pero el Sanatorio a pesar de su fracaso, marca una época de Malvín, ya que por esos años comienza a ser frecuentado el balneario, primero transitoriamente, luego como residentes, por familias en busca de aire puro y sol para la cura de sus enfermedades. Entre los veraneantes famosos, Malvín conoció la presencia de Carlos Gardel, Irineo Leguizamo, Francisco Canaro y Francisco Maschio entre otros. Como recuerdo de aquellas épocas queda, en pié aún, el rancho Yerúa , en la esquina de Rimac y la Rambla. La playa de Malvín no sólo fue escenario de los primeros veraneantes en la década del 20, sino también el lugar elegido por los cuidadores de caballos de carrera, para sus ejercicios; por esa razón se establecieron varios studs en la zona.

LUGARES DESTACADOS
Molino de Pérez: El molino de Pérez vino, al promediar el siglo pasado, a continuar la tradición del antiguo molino de los Jesuitas, cuando ya abundaban en los alrededores de la ciudad, los de viento. Cine Auditorio Malvín: Inaugurado en 1927 y modernizada su estructura entre los años 1944-47, enclavado en la playa denominada Brava, éste cine marcó una época de esplendor de Malvín y su estructura hasta hace muy pocos años enhiesta, caracterizó la Rambla de este barrio. Funcionó siempre a beneficio de la Escuela experimental de Malvín Nº 219, hoy denominada Olimpia Fernández, realizaba sus funciones en las noches de verano y en la tarde ofrecía programas musicales. Cine Maracaná Instalado en la calle Hipólito Irigoyen entre la Rambla y Almería, supo entretener durante el auge malvinense a muchas generaciones de jóvenes y adultos. Transformado luego en sala de baile, también vio su fin hace ya unos años. Teatro al aire libre: En sus orígenes, el teatro de Malvín funcionaba en Montevideo trenzado a una cadena de 32 escenarios que imaginó Alfredo Moreno. De todos ellos, hoy sólo quedan otros pocos, por ejemplo en Lezica o en Rincón del Cerro y el barrio Lavalleja. Club Malvín: Fundado el 28 de enero de 1938. Con el correr de los años , se ha transformado, ya con su piscina y su cancha cerrada en el principal centro deportivo y social de la zona.

Talleres en el Parque Rivera

Este próximo sábado 21 de junio, comienza en el Parque Rivera el ciclo de talleres de percusión de los tres tambores.

Esta actividad está orientada para todos los componentes de la Cuerda de Tambores de La Figari y también para aquellos que se quieran arrimar.

Comunicamos a los compañeros de la Cuerda que la concurrencia a estos talleres es de carácter obligatorio y se verificará la asistencia a los mismos.

El sitio elegido es al costado del Salón principal del Complejo Parque Rivera, frente al lago, fijándose la hora de comienzo para las 15.00 hs.

Nos estamos viendo entonces compañeros/as.

miércoles, 11 de junio de 2008

Viejo Montevideo - Aquellos carnavales.....

Música de negros
Crónicas contemporáneas del pasado
El carnaval "plástico"
En la década 1870-1880, el Estado y el Municipio se apoderaron de la organización del Carnaval, dirigieron sus desfiles, cl adorno y la iluminación de las calles, llevaron a la tiesta el concurso de las bandas militares y dieron orden al corso. Del Estado y los gobiernos militares, la dirección de la fiesta pasó a comisiones vecinales y de fiestas elegidas por la Junta Económico-Administrativa de la Capital entre la juventud dorada. Así, la de 1888 estaba integrada por los hijos de algunos de los apellidos más ilustres del “alto comercio”, la banca, el latifundio y la industria saladeril, característica que también advertimos en la de 1899. El Carnaval de 1888 marcó tal vez la culminación de este matrimonio entre el nuevo y ”civilizado” Carnaval y la clase alta; el corso, que partió de Colón al centro de la Capital, lo encabezó “la Comisión de Fiestas cabalgando en parejeros de pura raza” (allí estaban los Piñeyrúa, Cibils, Avegno, Urioste, Castellanos, Nin Reyes, Mac Coll, Victorica, Balparda, Márquez, etc.); seguían “carrozas de lujo extraordinario (...) con jockeys y lacayos de gran gala en la parte trasera del coche. vistiendo libreas rojas y galoneadas, sombreros de pico, peluca empolvada”; luego, “interminables filas de carruajes particulares, ocupados por las familias más distinguidas de esta sociedad”,entre los que se destacaban el del financista Emilio Reus y el ocupado por la hija adoptiva del Presidente de la República, “la señorita Laudelina Tajes”. El pueblo y la clase media, estimados en 30.000 personas, miraban entretanto el desfile boquiabiertos. Todos esperaban el fin del corso para echarse a la calle y mojarse con los pomos o, de ser posible, empaparse con la grosería” y la “indecencia” antiguas que cada vez se practicaban con mayor culpa y vergüenza.

(José Pedro Barran en “Historia de la sensibilidad”, Tomo 2)

Negros con aire de blancos, blancos con aire de negros.
Exactamente siete años después de la aparición en nuestro Carnaval de estas agrupaciones compuestas por negros (1867), pero con declarado aire blanco, surgirá su exacta contrapartida: la novedad de un conjunto formado por blancos, pero disfrazados de negros. Lo cierto es que sus componentes imitaban a los morenos a la perfección, vestían como ellos, cantaban y bailaban al mejor estilo afro. Ocurrió en el Carnaval de 1874, y la agrupación se llamó “Negros Lubolos”.Cuenta el mismo Vicente Rossi que “la formaban jóvenes comerciantes y profesionales, criollos blancos que se presentaron perfectamente teñidos de negro y con indumentarias igual a la de los esclavos de las fazendas brasileras e ingenios cubanos. Hablaban en el gracioso bozal de nuestros africanos; caminaban y accionaban imitando impecablemente a los negros” (...) llevaban los instrumentos típicos de la raza: tamboriles y masacallas; y los instrumentos exóticos de sus descendientes: guitarras, violines, etc? (.,.) “se pintaban prolijamente cara, garganta, pescuezo y orejas; para disimular la ausencia de motas se envolvían la cabeza con un gran pañuelo polícromo, en la misma forma que solían hacerlo los negros. Sombrero de paja de anchas alas, puesto o colgado sobre la espalda. Las apariciones anuales de “Los negros Lubolos” fueron recibidas con creciente entusiasmo por todas las clases sociales. Las familias distinguidas se disputaban las visitas de los “Negros Lubolos” y los principales salones les dedicaban sus bailes..,” La iniciativa de crear esta singular comparsa blanco-negra partió de dos argentinos radicados entre nosotros; un tipógrafo de apellido Crewell, cuyo nombre de pila no se conserva, y un carnicero de la esquina de Buenos Aires y Pérez Castellano, Bernardo Escalera, que fue el primer presidente de la agrupación.El éxito que alcanzaron estos primeros negros lubolos incitó a los infaltables imitadores. No demoraron en aparecer muchos otros grupos, a los que el pueblo terminó aplicándoles el término genérico de “lubolos’”, que ha subsistido hasta hoy Pero “como tenia que suceder, el abuso trajo el desprestigio, y la discreta demostración africana de los primeros Lubolos fue conviniéndose en una grosera carnavalada, que en varias ocasiones la autoridad estuvo a punto de prohibir”.Como suele ocurrir en estos casos, de la primera agrupación fundadora se escindió una segunda, que fue bautizada “la Nación Lubola . En esta actuaba un joven cantante que tenia a su cargo los “solos” y que más tarde se destacaría como excelente tenor: Oxilia. Las dos agrupaciones perduraron unos cinco años, y ambas pueden considerarse fundadoras de un género carnavalesco de arte moreno destinado a permanecer... aunque haya sido fundado por blancos.

(Milton Schinca, en Boulevard Sarandí, tomo 3)

Costumbres uruguayas - El mate


Si bien son muchos los países en la región que tienen esta bebida arraigada en sus tradiciones, para el uruguayo esta costumbre es algo muy particular.
El mate es más que una simple bebida, al que el uso del termo le brinda la portabilidad necesaria para convertirse en un compañero permanente. Tan es así, que no existe prácticamente un lugar en donde el mate sea visto como cosa curiosa dentro de todo el territorio uruguayo.
Tanto en un paseo como haciendo cola para un trámite en una oficina pública o en un medio de transporte colectivo, uruguayo y mate se funden en una misma imagen.
El desayuno y la merienda son los momentos en los que con mayor frecuencia se toma mate, pero también puede tomarse como "aperitivo" momentos antes de almorzar o cenar, e incluso después. Por sus características energéticas, algunas personas rechazan su ingestión en horas al anochecer, pero también justamente por eso, estudiantes y trabajadores optan por acompañar con mate sus estudios o tareas cuando éstas requieren mantenerse despierto.
La Yerba Mate
Proveniente del árbol del mismo nombre, las hojas secas y trituradas de la yerba se usan para preparar una infusión llena de energía.
En cualquier momento
La disposición a disfrutar de la caliente infusión está presente a toda hora del día.
Donde quieras y como quieras
Mientras la portabilidad que le dio el termo hace que sea posible ver a un uruguayo tomando mate prácticamente en cualquier lugar, la disposición de disfrutar de la caliente infusión está presente a toda hora del día.
Es común encontrar a los trabajadores nocturnos con el mate como compañero de labores, siendo inimaginable un sereno o un taxista nocturno sin la consabida pareja de elementos.
Si bien se podría pensar que en cierto modo el mate es como el café o el té, no debe dejarse de lado el hecho de que no es posible entrar a un bar y pedir un mate, lo que pone de manifiesto su carácter fuertemente familiar. El termo y el mate sólo existe dentro de los hogares pero es posible prepararlo fuera, siempre y cuando se sigan ciertos "ritos ancestrales".
Para cualquier clase social
Difícilmente pueda concebirse un hogar uruguayo sin un mate, y hay muchos de ellos con más de uno, para diversas ocasiones o momentos, acerca de los cuales ya vamos a tratar. A tal punto su difusión está extendida, que podríamos llegar a pensar que es el único componente unificador de clases que existe, pues desde el más humilde hasta el más encumbrado tiene incorporado el hábito del mate.
Cuando hacíamos referencia a un sereno o a un taxista, fue porque son los personajes más representativos de la actividad noctámbula al resaltar sus componentes inhibidores del sueño, pero desde el médico hasta la enfermera en las salas de guardia de los hospitales, desde el peón en la obra hasta el arquitecto en su estudio, el mate ha sabido lucir una campechana presencia sobre el césped de los campos de fútbol tanto como una orgullosa gallardía en las grandes mesas de las salas de reuniones de importantes empresas.
Salas de convenciones, asambleas político-partidarias, e incluso oficinas gubernamentales de altos funcionarios estatales, cuentan habitualmente con él, al tiempo que diputados, senadores, ministros y presidentes han aparecido ante cámaras sorbiendo el contenido de un humeante mate.
Los ritos
Tomar el mate, ponerle la yerba, la bombilla, verterle el agua caliente... ¿y ya está? ¡Nada más lejos de la realidad!
De hecho está tan lejos como "de aquí a Pando" por usar una expresión muy propia y suponiendo por supuesto que Ud. no esté en Pando...
Preparación

Al mate se lo llena hasta la mitad de yerba... No, espere, espere... Al mate se lo llena con aproximadamente 3/4 de yerba... ¡No, no!... Son algo así como 2/3 de su contenido de yerba... A ver, a ver... bueno, ¿quiere que le diga una cosa? ¡No hay recetas! Y no porque sea cosa de grandes "chefs" ni nada que se le parezca, sino porque "todo depende"... depende del cebador, depende de la yerba, depende de la "partida" o "lote" de yerba, porque dentro de una misma marca a veces la yerba viene de una manera y a veces de otra...
La yerba "hinchará" con el agua caliente ocupando la mayor parte del recipiente.
Para que la yerba no "se queme", primero se moja con agua fría, antes de colocarle el agua caliente, sin la bombilla puesta. En la primera foto podemos ver un truquito para evitar ese golpe del agua caliente sobre la yerba y es colocar la bombilla sobre el mate, aunque algunos la colocan ligeramente inclinada, apoyada sobre la yerba, pero el efecto es el mismo: el contacto con el frío metal bajará unos grados la temperatura del agua.
La yerba absorberá el agua y comenzará a hincharse; cuando no quede agua visible, se coloca la bombilla y se vuelve a "cebar" estando pronto el primer mate.
Tan ritual como la preparación, es este primer mate. Cada vez que alguien hace de anfitrión, acostumbra servir a las otras personas primero y dejarse a sí mismo para el final. Esto no se aplica al mate. ¿Quién se toma el primer mate? El primer mate se lo toma el mate...
La rueda del mate, el primero, los siguientes, el último...
Luego del simbólico primer mate, donde la yerba todavía absorbe agua y se hincha como si el mate mismo se lo estuviera tomando, comienza la rueda, en riguroso orden "jerárquico", el cebador (un verdadero anfitrión), seguido de los más allegados al él (su esposa, sus hijos)... y el resto de los mortales.
A veces, ante la presencia de un invitado en la rueda, éste tiene el honor de ser "el siguiente" en la rueda, después del cebador.
El segundo mate lo toma el cebador, quien contrariamente a lo que podría pensarse, realiza esto en el sublime gesto de tomar el que se considera el mate "más feo": el más fuerte, el que no tiene quizá la temperatura adecuada, el que tal vez esté demasiado corto, o largo, o esté tapado, o cualquier otra desventura que pudiera haber sucedido.
Como cualquier cocinero que prueba su comida, el cebador también "prueba" el mate para asegurarse de que esté en condiciones apropiadas.
Recién después, le corresponde a los demás participantes de la rueda según el orden previamente indicado. Un mate a cada uno, en estricto orden exactamente igual en cada vuelta. Si alguien se cambia de lugar, el cebador es el encargado de mantener el orden original, impidiendo los "adelantamientos".
¡Hacia el infinito y más allá!
El último mate no existe... el último es aquel que un uruguayo tomó antes de partir hacia una mejor vida, donde quizá se reencuentre con viejos compañeros materos, para reanundar la rueda que se vio momentáneamente suspendida, y recordar cada uno sus historias. Por eso, cuando finaliza una rueda, cada uno toma "el penúltimo"...
Al ser la rueda un concepto infinito, el integrante sabe que mientras esté en ella, siempre le ha de llegar "otro mate" en la siguiente vuelta, pero si en algún momento ya no le apetece otro, jamás va a pronunciar la sacrílega frase "No quiero más". Un uruguayo siempre quiere otro mate, y en su lugar, va a decir sencillamente "¡Gracias!" para indicar que, en esta rueda, ya está satisfecho.
El mate es tanto un desayuno como una merienda, básicamente, pero tiene connotaciones mucho más importantes, como lo son, la unión entre las personas. Ser convidado con un mate es una disposición de confianza genuina, no olvide Ud. que se comparte una bombilla. Hay quienes no acostumbran a convidar ni formar parte de una rueda con cualquier persona.
También la rueda de mate es una incitación a la conversación, y eso, en un ambiente laboral, es una diferencia muy grande con un simple café o té. El mate no está prohibido... ¡lo que está prohibido es la rueda de mate!
La vuelta
Después de varios mates, la yerba empieza a desgastarse, a agotarse, igual que un sobrecito de té ya no suelta más jugo después de la tercera o cuarta taza.
El cebador entonces procede a cambiar de lugar la bombilla, para que el agua caliente caiga sobre una porción no agotada de yerba. Depende de cada cebador el lado hacia el que da vuelta el mate, así que aquí no hay generalización posible, pero lo que más o menos se da por sentado es que la bombilla se desplaza 45° en la abertura del mate, lo que hace que después de 4 vueltas, prácticamente el mate está agotado.
Luego de eso, la opción es remover la yerba de manera que lo que esté más abajo pase a estar más arriba y lograr así un par de vueltas más. La yerba pudo haber hinchado mucho, entonces se puede quitar el exceso para lograr nuevamente una cebadura con espuma. Ante cada vuelta, se retoma el aspecto espumoso y el sabor amargo, hasta que llega el momento en que el mate "ya no tiene más vuelta". Se dice que el mate está "lavado", cuando ya no se logra sacar más espuma: la yerba está floja y la bombilla ya no queda tan firme, el agua comienza a aparecer limpia.
¡Ensílleme ese bagual!
Quitando un poco de yerba agotada y poniendo un poco de yerba nueva, es posible rescatar un mate "lavado" y arrancarle unas vueltas más.
Si se desea seguir tomando, más allá del ensille, habrá que vaciarlo y prepararlo de nuevo.
Si se tiene cuidado al cebar, no se mueve ni se deja enfriar, un buen cebador con un mate del tamaño y dimensiones adecuadas puede lograr consumir 2 litros de agua manteniendo un mate gustoso hasta el final. Muchos no logran mantener un mate en condiciones, lavándolo a las pocas cebadas, haciéndolo intomable, caliente y sin gusto.
Cebar bien el mate es algo que se aprende con el tiempo.

Fuente: Lo bueno de Uruguay

martes, 10 de junio de 2008

Crazy Frog 1 - prender parlantes!!

Excelente música y un personaje que tiene fuerte parecido con alguien de La Figari.........??!!
video

lunes, 2 de junio de 2008

El candombe y su toque técnico

El candombe actualmente se toca con tres tambores, uno grave "el piano", uno medio "el repique" y uno agudo "el chico". El "chico" tiene un patrón fijo: cada negra del compás de cuatro cuartos, se divide en cuatro partes:

Chico de 2

1. Un silencio —de semicorchea.—
2. Un golpe fuerte, abierto, de mano izquierda.
3. Dos golpes de palo, el cual se sostiene con la derecha.

Chico de 3

1. Un silencio —de semicorchea.—
2. Un golpe fuerte, abierto, de mano izquierda.
3. Tres golpes de palo, el último golpe es acentuado el cual se sostiene con la derecha.

El piano, aunque suele improvisar bastante, variando de acuerdo a una u otra zona de Montevideo, tiene como principal característica que si bien marca en algunos de sus golpes, la tierra o sea el pulso, en realidad acentúa y adelanta una semicorchea el segundo de los cuatro pulsos del compás. El repique es el que más improvisa y difícilmente se puede describir con lenguaje técnico su ritmo.