jueves, 25 de junio de 2009

ALMAS DE VAGAR - 2do. libro de TATO LOPEZ


Nuestro compañero de LA FIGARI, Horacio "Tato" López, acaba de presentar su 2do. libro. A continuación presentamos un artículo de Mario Bardanca en su columna deportiva "La Caja Negra" publicada en el Portal de Montevideo.com.







“Mi alma de vagar y mi hambre hacia el mundo

mandaron a mi corazón que corra.

En el viento de la noche yo era un prófugo

Que inquieto busca la quietud.

Encontré una tranquilidad por encima del tiempo

Y del lugar, que calmó la voz de las tormentas,

Porque tú eres la persona con quien puedo vagar

Y en todas partes sentirme en casa”.



Este es el poema que da nombre al nuevo libro de Horacio Tato López. Almas de vagar, un poema que recibió en Copenhague.

Meterse en su diario de viaje que relata el recorrido por la América más profunda, mochila al hombro y libreta en mano, es toda una aventura. Durante el relato -ameno, atrapante- Tato asocia ideas; liga momentos, nos transporta a aventuras anteriores por lugares más lejanos como Laos o el Himalaya nepalí.

“Un grandote amedrentado que no se anima a saltar al lago desde una piedra alta, provocando la risa de todos que dolorida se apaga al ver a un niño peleando por una sobra de pollo con un perro, pero una frontera se acerca y, mientras una avioneta de contrabandistas nos sobrevuela, Virginia y Silvine cantan a coro “tenemos toda la vida para divertirnos, tenemos toda la muerte para descansar”, y es en El Mozote y en los Campos de la Muerte donde todo pierde sentido, entonces Zed en una carretera desierta se pone a bailar la danza de la pick – up, y veo una charretera llena de medallas, una isla de volcanes, un minusválido que me roba, me pierdo por el Himalaya, y escucho a Meli susurrar cuando llega el amanecer al banco de una plaza”…

Tato desanda los caminos en busca de una mejor calidad de vida. Elabora su propia hoja de ruta. Descubre a los lugareños. Hurga en busca de usos y costumbres. Encuentra el sentido de su andar en las pequeñas grandes cosas.

“Es un aprendizaje vivencial descubrir que hay un lugar hacia el cual correr donde no existe la prisa y donde la presencia del pasado y la expectativa del futuro se disuelven frente a la eternidad del presente, y que un pico nevado, un salto de agua, un río caudaloso o el llanto de un recién nacido dejan constancia de cuál es la más alta celebración”.

Tato entiende que lo esencial y simple conduce a la plenitud. En esa búsqueda de una mejor calidad de vida, pone en riesgo su propia vida. Evitar por fortuna el viaje en un bus que resultó violentamente asaltado, huir presuroso de los bríos de un borracho que le apuntaba con un arma, o descubrir que el campo que eligió para salvar sus desajustes estomacales estaba minado, son sólo anécdotas que ilustran páginas cargadas de vivencias, de nutrida información, de jugada opinión.

Cuando este libro -este fruto; así le gusta definirlo- llegue a las manos de sus compañeros de aventura, esas almas de vagar que dan motivo a la obra, seguramente se sorprenderán al leer su currículo. Ellos tuvieron el privilegio de descubrir la esencia misma de esta Leyenda Latinoamericana del Básquetbol, tal cual lo distinguió la FIBA.Seleccionado a los 15 años, goleador Olímpico en Los Ángeles, goleador Preolímpico en Pórtland, mejor jugador Sudamericano en Medellín y Valencia, mejor extranjero de la Liga Brasileña ´88 y la Liga Argentina ´92.

Siempre fue una referencia como deportista. El camino nos juntó como compañeros en Deporte Total, en canal 5. Su apertura al aprendizaje, su afán de superación, fueron permanentes. Tato era el primero en llegar. Nunca dudaba en consultar procurando adquirir las mejores técnicas de comunicación. Cuando hablaba se hacía silencio. Su mensaje no se agotaba en la información. Su análisis tenía profundidad. Su crítica; fundamentos.

En la cancha fue un artista. Como docente, un hombre sensible que supo transmitir. Como compañero; un profesional autoexigente y comprometido con la causa valedera. No olvido que cuando llegaron momentos de crisis en la relación con nuestros empleadores, hizo oír su voz certera. No necesitó subir los decibeles para reflejar la realidad. Habló ante quien correspondía, cuando correspondía hacerlo. Otros, con mayor recorrido periodístico, callaron.

Cuando le plantearon seguir, se hizo a un lado. El grupo ya no era el mismo. Hubo salidas injustas por manejos perversos. Él se bajó. Dio el ejemplo que no todos siguieron.

Y ahí va Tato. Con su morral cargado de historias y desafíos, su libreta cual si fuera un baúl de vivencias y su cabeza llena de ideas revolucionarias que no encuentran espacio en un medio consumido por los intereses y el costumbrismo.

¡Salud Tato!

“Con dificultad levanto una vez más la mochila de la búsqueda, donde llevo cuarenta y tantos años de alegría a golpes, y la cargo en mi crujiente espalda. Adentro se agitan las mil dudas frente a la calma de mi única certeza: lo mejor está por llegar”.

Apreciado y respetado Tato López, así es… lo mejor está por venir

1 comentario:

mario dijo...

Muchachos: gracias por la consideración. Es un halago leer la columna en vuestro portal.
Mi abrazo fraterno y sigan disfrutando de la compañía de Tato. Vale la pena.
Agradecido:
Mario.