jueves, 4 de diciembre de 2008

Cuentos de Don Verídico / Julio César Castro (Juceca)

LA VACA NO ES BICHO DE ALTURA

Hombre que supo ser asunto serio para contar las películas del biógrafo, ahura que me viene a la memoria, el Pocholo Fomento, casau con Mantecosa Gotera. A la mujer lo conoció a la salida del biógrafo del pueblo, que al Pocholo lo dejaban entrar gratis porque era el que repartía los programas casa por casa, y eso a la muchacha la deslumbró, porque era como si el Pocholo perteneciera a la farándula, como si fuera artista, como quien dice una estrella de cine, que para ser norteamericano lo único que le faltaba era hablar. El Pocholo era un peligro, porque donde caía el Pocholo, ahí el Pocholo se ponía a contar alguna cinta de biógrafo y no había quien lo parara. Y una vuelta el Pocholo cayó por el boliche El Resorte, pidió una gaseosa, le sirvieron una cañita, y al primer trago ya arrancó a contar. Como era la primera vez, la gente del boliche lo respetó y algunos hasta se interesaron, en especial la Duvija, porque para ella los artistas eran una cosa soñada como adelgazar comiendo de todo. Y el Pocholo contó una de aventuras, del biógrafo catástrofe, que según él, traducida al castellano se llamaba "No dejemos que abuelita se suba al techo". Cuando le preguntaron cómo era, él contó:
- Se trata de una vaca holandesa que la llevan pa un concurso de café cortado y con espumita, pero en los cuernos de la vaca llevan un contrabando de diamantes y los agarra una tormenta a trescientos mil metros de altura.
- ¿Cuántos metros dijo el señor?. 
- Pongalé mil y pico. La cosa es que los agarra bruta tormenta, y la azafata se pelea con el piloto porque le encuentra una foto de la mujer y los nenes, y pa vengarse le afloja un tornillo al avión, y cuando les pasa un rayo cerquita se le cae un ala y la vaca se pone nerviosa por el zarandeo y porque se apuna, porque la vaca no es bichito de altura. Ahí el avión se llena de pánico hasta los topes y la gente grita mientras una monja reza, un nene muerde un osito hasta que el osito lo muerde al nene, y aparecen unos músicos y tocan el viejo tema "Agarrate Catalina que vamos a galopar", de un recordado autor anónimo de grandes éxitos.
En el Resorte había una calma chicha, de las que asustan porque son señales de que la cosa se viene. Y el Pocholo siguió contando que la vaca se mareaba, y que en una sacó la cabeza por una ventanilla y desde una avioneta le manotearon los cuernos con los diamantes, y de repente se le entreveró con otra película y resulta que la vaca era un espía ecuatoriano disfrazado para matar a Robert de Niro que era una viejita que vivía en un sótano con un sobrino de Superman que había sido piloto de un Jumbo 707 en la primera guerra mundial. Y hasta ahí nomás lo dejaron contar, porque Rosadito Verdoso le reventó un par de higos en la frente, lo sacaron para fuera y se acabó la función. Después, el tape Olmedo comentaba.
- Se lo merecía, porque los animalitos vacunos no son pa juguete.
El fumigador, que había llegado a pedir un vaso de agua porque era la hora de la pastilla, agregó:
- Y los aeroplanos tampoco.

4 comentarios:

Rossana dijo...

Gracias por compartir el cuento de Juceca. Lo publicaré en mi blog, para trabajar con mis alumnos de Literatura.

Anónimo dijo...

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Necesito saber quien es Don veridico. Es pra un deber(?